El Mantra de Unificación enuncia dos realidades: En primer lugar, que quien la usa es uno con toda la Humanidad y la segunda, que la Humanidad como un todo responde al Plan Divino:
“Los hijos de los hombres son Uno y yo soy uno con ellos.
Trato de amar y no odiar,
Trato de servir y no exigir servicio,
Trato de curar y no herir.
Que el dolor traiga la debida recompensa de Luz y Amor.
Que el alma controle la forma externa,
la vida y todos los acontecimientos;
Y traiga a la luz el Amor que subyace en todo cuanto ocurre en esta época.
Que vengan la visión y la percepción interna.
Que el porvenir quede revelado.
Que la unión interna sea demostrada.
Que cesen las divisiones externas.
Que prevalezca el amor.
Que todos los hombres amen”.