El Signo Ascendente representa la superconciencia o el nivel del alma.
Técnicamente, el Ascendente es el grado del Zodíaco que se eleva sobre el este del horizonte en el momento del nacimiento o momento del amanecer, de la luz que se eleva, en algún lugar del globo terrestre. Esto hace que este este punto sea muy sagrado, porque el amanecer y la elevación de la luz anuncian la gloria divina. Simbólicamente, acercarse al Ascendente es acercarse a los portales del Templo de los Misterios Superiores.
“El ascendente o signo naciente. – Indica la vida futura y el inmediato propósito del alma para esta encarnación. Mantiene el secreto del futuro y presenta la fuerza que, correctamente empleada, conducirá al hombre al éxito. Representa el aspecto sátvico o armónico de la vida, y puede producir correctas relaciones entre el alma y la personalidad en una encarnación dada, señalando así el camino para reconocer la fuerza del alma” (Astrología Esotérica, Pág. 14).
El Signo Ascendente es el «corazón» de la carta astrológica para aquellos que están conscientes de las realidades espirituales superiores – mientras que el Signo Solar es el corazón de la carta para aquellos que no lo están. Parte del propósito del alma es quitarle el control de la energía a la personalidad (el Sol), a sí misma (a través del Ascendente). En términos prácticos, esto significa identificarse más con las cualidades del Signo Ascendente que con las cualidades del Signo Solar.