Nota: Acerca de este mantra, en el Tratado sobre los Siete Rayos Vol. II (pág. 74, versión pdf) se nos dice:
“Quizás la sugerencia más valiosa que puede hacerse al hombre o a la mujer que tratan de actuar como verdaderos servidores es pedirles que pronuncien diariamente, poniendo detrás de las palabras el corazón y la mente, la dedicación del Catecismo Esotérico que se halla al final del libro Iniciación Humana y Solar. Quisiera recordar a dichos servidores que si se rebelan o desalientan por las ideas contenidas en las palabras, quizás indique cuán necesario es que este objetivo de la vida se plasme en sus conciencias. La promesa es”:
“Desempeño mi parte con firme determinación y decidida aspiración,
miro arriba, ayudo abajo; no sueño ni descanso; trabajo duro; sirvo; ruego;
yo soy la Cruz; yo soy el Camino; olvido el trabajo realizado; me elevo sobre mi yo vencido; mato el deseo, me esfuerzo, olvidando toda recompensa.
Renuncio a la paz; resigno el descanso, y en la tensión del dolor,
me pierdo a mí mismo para encontrarme a Mí mismo y así penetrar en la Paz.
Solemnemente me comprometo a realizar todo esto invocando a mi Yo superior”.